jueves, 15 de diciembre de 2011

Madrid '11 -veintinuevedeoctubre-

El sábado me desperté sobre las 10 -esto solo me pasa en Madrid, mi madre estaría orgullosa- así que hicimos café, sacamos el zumo y banquete mañanero, y he de decir que las galletas me salieron riquisimas que duraron dos suspiros.


Pasamos la mañana viendo la MTV -desde ya adoramos los listas donde Britney Spears está abonada da igual el tipo de lista-, pintandome las uñas, vagueando, dandonos amor, etc. Y como siempre -¿que comemos hoy? -Pues, hija, pásame el teléfono del Telepizza que total luego caminamos y lo bajamos.

Cuando conseguimos ser personas nos dirigimos a la Casa de América aconsejadas por Sabela, ya que había algo especial y cuando llegamos nos encontramos con esto:


Al parecer esta es la parte de atrás, pero no nos dimos cuenta y nos conformamos con esto, es precioso y muy original, me encantó, además olía a la típica pelota de Nivea de la playa y es olor a vacaciones, tendría una habitación entraría pocas veces para no agobiarme pero sería maravilloso y aprendería donde están los países y mi profesor de Lingüística sería feliz.

Visto esto, seguimos con el turismo y... miralá miralá viendo pasar el tiempoooo la Puerta de Alcalá imposible no hacer esto, creo que la canté in situ.


Y, por supuesto, la visita obligada al Retiro donde además de ver las barquitas, a los increibles pintores del paseo y pensar que yo no me subo en esas barcas de la muerte que seguros que voy al charco de cabeza, escuchamos una gaita y ¿qué hace un gallego fuera de su tierra? Ser más gallego que nunca así que acabamos bailando y cantando bailaches Carolina bailei si señor dime con quen bailaches bailei co meu amor de camino al Palacio de Cristal uno de mis sitios favoritos de Madrid, con el laguito al lado y los patos y las tortugas, muy idílico todo, me veo yendo a leer en los días de sol y a contarle mis problemas a las tortugas.


Seguimos con el paseo y nos encontramos con el Angel Caído, que nunca lo había visto, pero tiene una expresión un tanto... ¿erótica?


Saliendo pasamos por la calle -¿se llaman calles lo que hay dentro del Retiro?- Paraguay ¡somos guays! para entonces ya estabamos lanzadas con las tonterías y habíamos gastado las bromas inteligentes.

Conocí, hora era, mi futuro lugar de trabajo, donde pondré a trabajar en serio a la gente y no permitiré gañanadas como bacón, muslamen, toballero entre otras aberraciones a la lengua y aunque últimamente este muy en contra el edificio es precioso y fuera hay la escultura de un hombre que por más que yo intenté buscar no sé quien es (por favor que alguien me saque de esta duda), mi querida RAE.


Segunda visita obligada, El Prado si mi madre me llevó con 2 años, vente años después no podía no ir, entramos de día y nos echaron de noche -pero porque cerraban no por escandalo que somos muy educadas-. Visitamos todo lo que pudimos en el tiempo que estuvimos con especial recalco en el Saturno devorando a sus hijos que aunque me da mucho asco, yo lo hago por mi Noe y al Jardín de las delicias que me encanta.





Volvímos por la calle Huertas que me enamoró ¿Por qué? Razón aquí. Y al final nos encontramos un escaparate absolutamente delicioso lleno de tartas y magdalenas con una pinta que se te hacía la boca agua, de hecho, hubo unos minutos en que nos planteabamos que harían con ellas al tenerlas allí y que nos las podían dar. El lugar es una tienda muy pequeñita llamada Francis bakery que además de dulces venden bebidas no muy tipicas como la Coca-cola de cereza -absolutamente deliciosa- e ingredientes para preparar tus propias délicatessens.



Momentos antes o después de hacer esta foto y mientras babeabamos en el cristal un zombie se quedó quieto detrás nuestra. Yo me di cuenta, pero Patri extasiada por los dulces no se fijó y cuando se giró poco más le da un ataque al corazón y luego de risa, lo mejor de todo es que era el dependiente de la tienda que nos había oído comentar la jugada de comernos las magdalenas rancias. Por supuesto, no podía irme de allí sin una magdalena:


Más mona, era roja y la buttercream más deliciosa del mundo, duró dos suspiros y una Coca-cola cherrie, que me bebí en casa tan felizmente -no fui tan feliz cuando se acabó-.

Pasamos por Sol otra vez y nos hicimos la foto con el Km. 0 -Patri no quería porque es una rancia, pero yo le bailé y todo encima-.


Y vuelta a casa otra vez y a dormir que tanto paseo cansa, antes cenita de cosas sanas: fingers de queso, calamares, aros de cebolla, san jacobos,... y a ver Jersey Shore en la MTV, nos llaman las eruditas.


Anne.

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