lunes, 7 de enero de 2013

Bienvenido 2013 ¿nueva página en blanco?

Siempre he pensado que esa idea, casi romántica, de que el año nuevo nos regala a todos una página nueva que llenar y borra todo lo sucedido el anterior o por lo menos da la oportunidad de olvidarlo, es una idea demasiado inocente.

Se me puede llamar escéptica, aunque yo diría más bien realista y a mi parecer eso es un defecto, es como perder la ilusión. Sin embargo, es tentador pensar que es tan fácil volver a empezar, que cada campanada es una nueva oportunidad y que si a estas las acompasan las doce uvas, incluso, la suerte estará de tu lado.

El 2012 no ha sido un buen año -creo que para nadie: crisis, paro, desahucios, tristeza general,...-, pero hasta los peores años tienen enseñanzas para quien sepa verlas y, sobre todo, aprovecharlas. No es que yo sea una eminencia en aprovechar enseñanzas y mucho menos oportunidades, por lo que si yo he aprendido algo del año que ha pasado, cualquiera puede hacerlo:

  1. He redescubierto que me gusta estudiar y me entretengo haciéndolo,  solamente tengo que luchar con mi extrema vagancia para ponerme delante de los apuntes.
  2. Me he dado cuenta de que la motivación se encuentra en los lugares menos pensados: desde el más infinito aburrimiento de un domingo hasta la dolorosa maldad de las personas que no te esperas. Hay que cogerla, abrazarla y cuidarla para mantenerla.
  3. Cuando me lo propongo con la suficiente fuerza, aunque sea por un día, puedo intentar superar mis miedos. Sigo pasándolo mal conduciendo y las alturas y yo no seremos amigas nunca, pero el Puente de Rande no es tan largo como pensaba.
  4. He comprendido que con 23 años la persona que más me tiene que querer soy yo misma y que -modestia aparte, está sobrevalorada- soy una persona maravillosa, con defectos y virtudes, pero hay gente que no puede o no sabe apreciarlo.
  5. He aprendido que la gente es buena o mala y cuando te cruzas con gente de la segunda categoría es mejor percatarse de ello lo antes posible y alejarse como alma que lleva el diablo.
Como soy bastante menos realista de lo que puedo parecer en los párrafos anteriores y me encantan las tradiciones, suelo plantearme cada año una serie de propósitos que no cumplo casi nunca, vamos por lo menos la gran mayoría -a eso también lo podríamos llamar tradición- y no se puede dejar pasar la ocasión de que pasado un año vuelva a leer esto y tenga otra razón para reírme de mi misma:
  1. Leer mucho más que en 2012: 16 libros es nada en comparación con los 27 del año anterior,
  2. Pasar muchas menos horas delante del ordenador: que si series, facebook, más series, twitter, tumblr, engancharse a series...
  3. Comer más equilibradamente: no hablo de dieta ni de matarme al hambre, simplemente tener una relación más estrecha con las frutas y verduras.
  4. Llevar al día las clases: JA -conciencia cállate no la vayamos a tener-. DI NO A LA PROCASTINACIÓN. 
  5. Sonreír.
No sé si el 2013 será una nueva página en la historia de mi vida o más de los mismo, de momento las únicas páginas en blanco esperando ser escritas son las de mi nueva Moleskine -tenía que decirlo, sí-, aunque extrañaré la de 2012 con todos los dibujitos y recuerdos que en ella se guardaron.


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