miércoles, 22 de mayo de 2013

Reseña El amante de Lady Chatterley




Título: El amante de Lady Chatterley
Autor: D.H. Lawrence
Editorial: Alianza Editorial
Género: Novela erótica
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Páginas: 592

Sinopsis: Inválido de guerra, Sir Clifford Chatterley y su esposa Connie llevan una existencia acomodada, aparentemente plácida, rodeada de los placeres burgueses de las reuniones sociales y regida por los correctos términos que deben ser propios de todo buen matrimonio. Connie, sin embargo, no puede evitar sentir un vacío vital. La irrupción en su vida de Mellors, el guardabosque de la mansión familiar, la pondrá en contacto con las energías más primarias e instintivas y relacionadas con la vida. 

Esta es la primera reseña del reto 12 meses, 12 libros que nos animaba a sacar del baúl de los recuerdos esos libros que por diversas razones se habían quedado abandonados durante más de un año.

¿Cómo llegó a mi y por qué acabó cogiendo polvo? 
Corría el verano del 2009, cuando -prometo que mi sino en esta vida no es repetirme- mi amiga Patricia se llevó como lectura a nuestras minivacaciones a las Islas Cíes este libro y me habló de él. Resulta que había sido censurado allá por el 1928 por sus escenas de sexo explicito y no fue hasta 1960 que la versión integra vio la luz en tierras británicas y las mujeres de entonces salieron como locas a comprarlo y devorarlo. Puede que también nombrase que salía en la serie Mad Men, no lo recuerdo bien. Yo por aquel entonces estaba leyendo Scusa ma ti chiamo amore -sí, versión original, soy así de friki, pero estaba recién llegada de mis vacaciones en roma :) y la nostalgia me mataba, algún día hablaré de ello- así que cuando ambas acabasemos sendos libros me lo prestaría. Así fue como llegó y después de unas cuantas páginas fui incapaz de engancharme y libros más interesantes para mí ocuparon mi tiempo.

Opinión personal
Siendo sangrantemente sincera, quise leer este libro por su temática erótica, eso es así, pero lo que no sabía es que para llegar a los pasajes con algo de pasión había que tragarse largas conversaciones de Sir Clifford con sus "amigos" sobre el significado de la vida, llenas de giros filosóficos y de venas horchatosas -me invento palabras porque puedo- que quitarían las ganas de vivir a cualquiera.

Por otro lado, fui incapaz de situarme temporalmente en el año en el que está ambientada la obra, los años 20. En todo momento mi mente viajaba hasta el siglo XVIII tirando a la alta, debido a la lejanía de la mansión con el resto de la civilización.

Tampoco conseguí comprender a Connie del todo, bueno, si su frustración sexual y personal al verse atrapada en una mansión, con un marido invalido e infantil, un título pesando sobre su cabeza y la imposibilidad de escapar de todo ello, no era la época todavía del despertar femenino, también comprendo su deseo por el guardabosques fornido y misterioso, pero hasta ahí y es un buen trozo de libro, todas sus actuaciones y situaciones me sobran.

Y como contrapunto a la necesidad de pasión de nuestra Lady Chatterley, su marido al que habría que explicarle que paraplájico no implica vegetal y menos bipolar: primero anima a su mujer a quedarse embarazada de otro hombre y luego se sorprende de que se haya enamorado de otro hombre y se quiera ir. Que bonita manera de hacer tributo a El perro del Hortelano -esto me lo saco yo de la manga, que nadie venga a quejarse luego-.

Y por último, lo peor que puede hacerme un libro no es aburrirme soberanamente, es, además de eso, tener un final tan abierto como cerradas eran las mentes en el año que se censuró esta obra. Cuando ya casi estaba emocionada, no sólo porque quedaban pocas páginas, si no porque la obra empezaba a tener algo de interesante y me deja sin saber del todo como acaba.

Para ser justa debo decir, que aunque en este siglo, creo, nadie se escandalizaría por los momentos sexuales que protagoniza Connie, si puedo entender que antaño lo hiciesen ya no solo porque un tobillo desnudo implicaba una erección y que enseñar los hombros era de fulanas, si no porque la mujer de alta sociedad no se le ocurre amante mejor que un trabajador a las ordenes de su marido -aunque no sé porque eso me parece más morboso que si fuese con el jefe de su marido, complejo de Gabrielle Solis será-.

Por cierto, habemus pelicula homónima francesa, que incluso tiene unos cuantos premios. La descargue cuando conseguí acabar el libro y si no fuese por su formato digital cogería tanto polvo como el libro.

lunes, 20 de mayo de 2013

Tómate un minuto

Hola, me llamo Ana y sufro ansiedad.
Hace ya unos cuantos años que viajo con esa carga y, al contrario de lo que se puede creer, no debo avergonzarme de ello, de la misma manera que no me avergüenzo de tener hipotiroidismo.

Las enfermedades del alma pueden ser incomprendidas por quien tiene la suerte de nunca haberlas sufrido. Me he llegado a ver en la situación de ver como se mofaban de mi por ello y es complicado, en ese instante, no desearle al ignorante que tienes delante que sufra lo mismo que tú, pero por muy imbécil que sea no merece sentir su corazón saliendo por su boca, sus latidos golpeando sus tímpanos y su cuerpo recorrido por hormigas y paralizado.

Es por esto que me he encontrado en muchas ocasiones buscando curas milagrosas que me saquen de esta pesadilla y que, probablemente en gran medida por mi culpa, no suelen funcionar. Desde que leí el libro Come, Reza, Ama -que recomiendo fervientemente, lo amé- siempre he visto como una posible ayuda la práctica de yoga y meditación para atenuar, como mínimo, mi problema, sin embargo, nunca lo he intentado -ya he dicho que era mi culpa y de mi inexistente fuerza de voluntad-, lo que sí he hecho ha sido leer acerca del tema y ver videos tanto de maestros yoguis, personas budistas y gente muy zen en general.

El siguiente vídeo lo defino como realista, pues en este mundo ajetreado que vivimos, donde siempre hay mil cosas que hacer, sí se puede -y se debe- encontrar un minuto en el que parar, cerrar los ojos y simplemente respirar:




Puede que estas líneas sean demasiado personales para una página pública, pero para mi el concepto 'vida personal' está algo difuso. Ocultar los problemas solo los magnifica, puede que soltarlos así me haga verlos con otra perspectiva.